Tania Madriaga: “Los municipios deben ser entendidos como herramientas de democratización, de socialización del poder”

En entrevista con ‘Causas y Beats’, la directora de la Secretaría de Planificación (SECPLA) de la Municipalidad de Valparaíso destaca el objetivo de la Alcaldía Ciudadana -liderada por Jorge Sharp- respecto a recuperar el gobierno local para los ciudadanos a través de procesos de participación comunitaria, destacando en base a ello, la reciente modificación del plan regulador que limita la altura libre de torres de departamentos.

Por Ricardo Bustamante Pizarro.

Tania Madriaga / (c) Fundación Síntesis

La socióloga Tania Madriaga Flores, miembro del Movimiento Autonomista, arribó a los cuatro meses de que el edil Jorge Sharp iniciara su gestión en la llamada ‘Alcaldía Ciudadana’, y desde ese momento el sello de su gestión y su equipo ha estado enfocado en proteger la ciudad-puerto y producir nuevos barrios “con los habitantes”, además de la necesidad de revertir el avance de proyectos inmobiliarios que sobrecargan y no aportan a los territorios.

¿Cómo fue tu llegada a la dirección de SECPLA del municipio de Valparaíso?

Formo parte de una corriente, que en el marco distintas organizaciones del Frente Amplio y en el propio Movimiento Autonomista, hemos promovido y trabajado porque se instale como parte de la estrategia política de transformación democrática la dimensión territorial. Debemos producir nuevas prácticas que afecten positivamente el espacio social en el que se desenvuelven los y las habitantes de nuestro país. Se trata de fortalecer y crear nuevas relaciones sociales, de mayor justicia social, apegadas a las condiciones materiales que ha sido capaz de producir la sociedad, pero impulsando transformaciones de mayor democracia y justicia social, considerando la sostenibilidad del soporte medioambiental. Es decir, debemos afectar y transformar al neoliberalismo allí donde este afecta la vida de las personas.

“Debemos afectar y transformar al neoliberalismo allí donde éste afecta la vida de las personas.”

Como una de las formas para avanzar en aquello hemos propuesto la necesidad de disputar a las fuerzas políticas del duopolio la conducción de los gobiernos locales, poniéndolos a disposición de la producción de relaciones sociales alternativas al neoliberalismo. Dada esta orientación, es que nos involucramos en el proceso de primarias ciudadanas en Valparaíso y luego trabajamos en la candidatura a alcalde de Jorge Sharp. Llegué al municipio a trabajar en temas de participación. Luego, producto del incendio de Puertas Negras del 2 de enero de 2017, me hice cargo de la llamada “Reconstrucción” en ese sector. Esa fue una experiencia muy fuerte para los habitantes del territorio, en particular para aquellos que vieron sus vidas afectadas, así también lo fue para todo el equipo municipal que recién ingresábamos a esta institución y para los más antiguos que llevaban sobre sus hombros la experiencia dramática del incendio del 2014. Desplegamos todo nuestro compromiso y pusimos a disposición todos nuestros conocimientos para sacar adelante el proceso de emergencia, reconstrucción y las soluciones definitivas que aún se están construyendo.

Nuestra consigna ha sido nunca perder de vista a la comunidad, a la gente, a los y las habitantes. Sus intereses deben orientar nuestras decisiones, cada paso debe ser dado a su favor. De allí ese episodio emblemático, en que le pedimos a la prensa que permaneciera a una distancia prudente del lugar que servía de albergue de las personas damnificadas, en ese momento era su único lugar en el mundo, su refugio, debíamos protegerlo como si fuera el propio. Empatía, dignidad, justicia, compromiso, amor y lucha. Salimos juntos adelante, comenzamos a hacernos cargo del gobierno municipal y las familias de Puertas Negras a reconstruir sus vidas.

El cargo de Dirección de la Secretaría de Planificación de la Municipalidad de Valparaíso me fue propuesto por el alcalde, luego de evaluar los primeros cuatro meses de implementación de la gestión del proyecto de la Alcaldía Ciudadana. El propósito de mi nombramiento fue poner de manera más clara esta área al servicio de los intereses de la comunidad a través de procesos de participación, cuestión que no se estaba logrando con el anterior director. Impulsar un proceso de planificación participativa, como estrategia de recuperación del gobierno local, para ponerlo a disposición de los intereses de los y las habitantes de Valparaíso, ha sido el mandato principal que me ha sido encomendado.

Entre los objetivos del órgano que diriges, han explicitado que buscan “devolver la ciudad a las comunidades”. ¿Cómo se logra aquello y cuál ha sido la experiencia en la ciudad-puerto?

Creemos que hay que superar la visión representativa de la política y de la democracia, avanzando hacia mayores niveles de protagonismo político de las comunidades. De esta forma se puede avanzar en construir un nuevo proyecto de sociedad, que supere las injusticias del actual, que basa su dominio en la concentración del poder y la riqueza en pocas manos. Los procesos de participación que sirven de ejercicio para el encuentro, la organización y la construcción de iniciativas alternativas, son el método para construir más democracia y más justicia. Esa es la orientación política de nuestro esfuerzo institucional.

“Cambiar la forma en que la comunidad y el gobierno local se relacionan es una de las metas de esta gestión.”

Obviamente esto requiere transitar un camino que produzca condiciones tanto en la esfera institucional, como en las capacidades autónomas de los actores del territorio. Como uno de sus pilares, propusimos un proceso de planificación participativa que está elaborando una imagen de ciudad y una cartera de proyectos futura (semillero de iniciativas) la que se va nutriendo de la construcción de los instrumentos de planificación y de la gestión diaria en cada unidad y servicio municipal. Falta mucho por andar, pues el municipio no se encuentra organizado, ni cuenta con los recursos para responder de forma inmediata a toda la deuda de atención y proyección que cada barrio de Valparaíso requiere. Por otra parte, la comunidad tampoco se encuentra organizada y en disposición de participar tan activamente tras décadas de expropiación de su derecho a la ciudad. Cambiar la forma en que la comunidad y el gobierno local se relacionan es una de las metas de esta gestión.

Debido a que la participación ciudadana está poco institucionalizada, especialmente en los municipios. ¿Cómo han afrontado este proceso? ¿Han logrado plasmar un proyecto participativo?

Los límites de la democracia en Chile son claros. Cualquier proyecto que se funde en un criterio participativo debe afrontar múltiples complejidades. En primer lugar el problema de los actores, que en el caso del proceso que hemos impulsado, ha estado centrado en la pregunta ¿quién planifica?; en segundo lugar, los objetivos e intereses que se instalan ¿para qué? Y tercero, los mecanismos y procedimientos comunitarios e institucionales ¿cómo se organiza este proceso y su implementación? Son preguntas difíciles de contestar, pero lo más importante para construir nuevo conocimiento y prácticas alternativas es hacerse las preguntas correctas.

Por ahora podemos decir que hemos comenzado a andar, entendemos que se trata de un proceso lleno de conflictos, pues queremos aportar a que el protagonismo lo tenga un actor que hasta ahora había visto sus intereses invisibilizados o subordinados. Se trata de disputar la manera en que entendemos la sociedad y el rol de la institucionalidad. Cuando decimos que debe planificar el habitante, estamos diciendo que aquellos que pueblan los territorios, aquellos que los construyen deben incidir. Los territorios son espacios sociales que tienen una dimensión física y material, pero por sobre todo una dimensión política y cultural. Cuando estamos discutiendo cómo organizamos la sociedad, para eso es la institucionalidad, estamos discutiendo la forma en que nos organizamos los seres humanos para vivir juntos. Las ciudades en tanto asentamientos no son un conjunto de inmuebles y equipamientos vacíos. Las ciudades, los territorios, son sobre todo agrupamientos humanos que se integran a un espacio físico, donde se desarrolla un proyecto de economía y habitabilidad. Lo que sostiene estos asentamientos es la forma en que se organiza la vida en ellos, produciendo los medios para habitarlos. Por ello insistiremos en que se entienda a los territorios como espacios (dimensión material) sociales (dimensión política y cultural).

¿Han trabajado con movimientos sociales locales? ¿Cómo ha sido la experiencia?

(c) Diario La Quinta de Valparaíso

La consigna es trabajar con todos y todas los habitantes, independientemente de su orientación política. Así comienza la radicalidad democrática que debemos imprimir al proceso, allí se funda la amplitud que este debe alcanzar. Los y las más jóvenes vienen con el empuje de este nuevo siglo y la capacidad que han tenido de levantar la voz por nuevas demandas. Los de mediana edad crecimos en una dictadura y luego en una democracia restringida, tenemos más experiencia política, pero debemos aprender a construir un nuevo final, debemos superar nuestra propia historia. Los mayores han sido muy importantes, ellos tienen en su memoria otras formas, otras experiencias que no se pueden copiar porque la historia no vuelve atrás, pero son parte del capital del que echamos mano para producir lo nuevo. El patrimonio como memoria social.

Respecto a los movimientos locales más organizados, este ha sido también aprendizaje pues el proyecto de la Alcaldía Ciudadana tiene un origen en un movimiento muy diverso, con cualidades indiscutibles, pero debilidades aún en su capacidad de articulación. El triunfo de Jorge Sharp responde a un apoyo transversal desde distintos movimientos, pero fundamentalmente a los miles de votantes que apostaron a que la Municipalidad de Valparaíso fuera dirigida con una nueva lógica, una nueva propuesta. ¿Cómo participan los movimientos más organizados en una institucionalidad que busca implementar una democracia participativa? Otra importante pegunta a responder, por ahora hemos buscado que se integren, que busquemos juntos las fórmulas de trabajo territorial. Muchas organizaciones comunitarias han avanzado en prácticas autónomas de producción del territorio, nos sentimos parte de esa tradición y creemos que constituyen un aporte imprescindible en la misma dirección que el proyecto de la Alcaldía Ciudadana se encuentra empujando.

¿Cómo califican la reciente aprobación lograda del plan regulador que limita la altura de construcciones en los cerros de Valparaíso?

La aprobación de la modificación parcial del Plan Regulador Comunal (PRC) da cuenta de un avance en la estrategia de participación y protagonismo de la comunidad en la toma de decisiones del gobierno local. La altura libre en las construcciones solo favorece a quienes tienen capacidad de invertir en torres de altura y perjudica otros valores que los asentamientos humanos tienen, sobre todo porque cambia a unos habitantes por otros, que no necesariamente producen territorio, es decir, comunidad y convivencia social.

“La altura libre en las construcciones solo favorece a quienes tienen capacidad de invertir en torres de altura y perjudica valores de los asentamientos humanos (…) porque cambia a unos habitantes por otros, que no necesariamente producen territorio, comunidad y convivencia social.”

Es un hecho que la democracia representativa tiende a dejar fuera los intereses de las mayorías y ese es uno de los rasgos que debemos cambiar, acercándonos a una concepción más participativa de la democracia. Pretendemos que este sello haya llegado para quedarse, pues es una demanda sentida por la gente.

Los PRC son herramientas de planificación del nivel local que fijan las normas respecto al uso del suelo en los territorios urbanos. Esta función del gobierno local -que según la propia Ley de Municipalidades- se debe orientar a satisfacer las necesidades de la comunidad y a promover su avance social, económico y cultural, no está garantizada. Se ha dado mayor valor a la idea de desarrollo que promueve la inversión y acumulación de riqueza en manos privadas, aunque ésta se concentre produciendo desigualdad, que al derecho de los ciudadanos a habitar la ciudad.

Torre en Cerro Las Delicias / (c) Inmobiliaria IV Centenario

La Alcaldía Ciudadana asumió como primera medida de trabajo -respecto al PRC- definir una norma de altura que fijara el límite máximo en 7, 9 y 12 metros de acuerdo al nivel de consolidación de los barrios existentes, en aquella porción del territorio que aún no contaba con norma de límite de altura y que había dado lugar a la construcción desregulada de grandes torres de edificios. El criterio central de esta propuesta ha sido la necesidad de revertir el avance de los proyectos inmobiliarios que sobrecargan los barrios, sin aportar nuevo equipamiento, vialidades, ni servicios básicos; que tapan la vista y acceso al sol y la ventilación; que concentran la propiedad del suelo, de la vivienda y de los barrios en manos del capital financiero. Valparaíso es y debe ser protegido, mejorado con los habitantes. Recuperar y producir nuevos barrios para la gente.

Cumplir con la normativa ambiental y municipal requerida, ¿basta para que un proyecto de inversión de gran impacto sea aprobado en Valparaíso? ¿O se busca elevar el estándar?

Los municipios debemos orientarnos a partir de la norma para evaluar formalmente los proyectos, por lo tanto, para ser aprobados no requieren más que cumplir con aquello. Un tema distinto es si la norma nos parece adecuada, si los proyectos aportan o no a la visión de ciudad que se ha venido construyendo, o si las llamadas obras de mitigación que buscan compensar a los territorios por los efectos negativos de los proyectos nos parecen una estrategia correcta de negociación con los poderes económicos regionales, nacionales o transnacionales, que hacen perder patrimonio a las comunidades y se llevan la rentabilidad de sus negocios hacia otros territorios.

Esperamos elevar el estándar, pero la estrategia no es parar proyectos, sino que promover que en su análisis y discusión se pueda trabajar sobre la idea de la planificación a escala barrio y ciudad, resguardando la riqueza local. Con esto nos referimos a que la dimensión medioambiental debe ser tratada seriamente, la sostenibilidad territorial del patrimonio natural, urbano y social, no debe ser una preocupación ajena a los proyectos de inversión, no pueden seguir proponiendo proyectos que capitalizan los beneficios y externalizan los costos. Por ejemplo, proponer explotar el borde costero sin dejar que los habitantes accedan al mar ¿Cómo se entiende eso? Se entiende porque cada proyecto analiza los beneficios para sí mismo, su propia sustentabilidad y no la sostenibilidad territorial, que tiene componentes sociales, económicos y medioambientales.

En base a tu experiencia y la de la gestión municipal en Valparaíso, ¿cómo crees debe ser el “municipalismo” que trabaja y propone a la ciudadanía el Frente Amplio?

Cuando el poder está concentrado, devolver al menos una parte del poder del Estado a la comunidad poniéndolo al servicio de sus intereses, aporta a fortalecer la constitución de actores sociales y políticos que ponen en práctica propuestas alternativas de construcción de lo común. Debemos poner a disposición los municipios como parte del soporte de apoyo a lógicas de cooperación, solidaridad y garantía de derechos comunes por sobre los valores y estrategias neoliberales de la competencia, la acumulación personal y el éxito individual.

Un conflicto central en esta propuesta es la disputa por la ciudad y el territorio, como espacio social construido por la sociedad, como capital económico urbano y rural al que todos y todas debiéramos tener acceso, a través de una vivienda urbanizada como derecho humano básico y justo a ella a un entorno con equipamiento, servicios y conectividad, es decir, a un barrio con espacios públicos donde los y las ciudadanas se encuentran a continuar construyendo lo común: la ciudad y el territorio.

Un proyecto anclado territorialmente, que pone en el centro al habitante, que le propone al individuo y su comunidad un lugar distinto al que lo convoca a ocupar el neoliberalismo. Que promueve nuevas prácticas, nuevas relaciones sociales de mayor democracia, más justicia social, más igualdad y sostenibilidad medioambiental. Debemos impulsar una política de disputa de los gobiernos locales que ponga en discusión de manera explícita y clara los proyectos de sociedad que están en debate. Requerimos enfrentar a aquellos actores que a pesar de los costos sociales y crisis ya conocidas, continúan defendiendo la iniciativa privada que concentra la riqueza, como mástil único de la construcción de la sociedad.

Para eso requerimos que los territorios se conviertan en una de las centralidades del desarrollo político de esta nueva fuerza, que los municipios sean entendidos como herramientas de democratización, de mayor socialización del poder para un acceso más justo e igualitario a la riqueza. Que los cargos públicos se entiendan como instrumentos de la expresión del interés de los habitantes en la vida pública y que cada política, cada gestión, cada nueva forma de participación nos permita acercarnos a garantizar que nadie quede atrás. Una nueva política entendida como la nueva manera de producir el orden social.

Como militante del Movimiento Autonomista, ¿cuál es tu posición y qué esperas del proceso de convergencia que protagonizan junto a otras fuerzas del Frente Amplio?

La posibilidad de levantar un proyecto de izquierda incidente y con respaldo mayoritario pasa, entre otras condiciones, por producir una síntesis entre distintas tradiciones, experiencias y capacidades que aún se encuentran dispersas. El siglo XX nos dejó aprendizajes vinculados a procesos de construcción, pero también a derrotas, nos entregó altas capacidades resistencia en el marco de los procesos dictatoriales. El siglo XXI nos da posibilidades de volver a pensar en construir una alternativa al capitalismo, y en este momento, al neoliberalismo como principal forma de organizar lo social.

Creo firmemente que no hay otro camino que la convergencia, pues la política se trata de sumar fuerzas. La pregunta es: ¿Qué pasos podemos dar hoy? Para que este proceso comience requiere que estemos todos y todas convencidos de que debemos producir un colectivo con mayor capacidad de enfrentar la disputa política, para enfrentar a los actores que defienden y promueven el neoliberalismo, pero que asumamos también que es un proceso que re-inicia.

Con esto me refiero a que hay debates teóricos, ideológicos y políticos por dar, prácticas que articular, aprendizajes organizativos que compartir, confianzas que construir y metas políticas que definir. Creo que en una primera etapa, en este mismo año en curso, haríamos bien en comenzar a articular territorialmente los distintos trabajos de producción y lucha social y política, y discutir también la forma organizativa que asumiremos. Por otra parte, respecto a los aspectos institucionales, prepararnos para la construcción de una herramienta legal que nos permita enfrentar juntos las elecciones municipales y regionales. A nivel nacional debemos construir las orientaciones que enmarcarán la acción conjunta en esta primera etapa de articulación, las que también debieran permitirnos actuar justos para fortalecer el Frente Amplio.

¿Qué líder social o político te inspira? ¿y por qué?

No me inspiran los líderes, sino que las vidas de la gente común, en ellas encuentro el sentido de cada esfuerzo y de cada satisfacción al participar en este proyecto.

Y la pregunta sello de “Causas y Beats”: Escoge un disco o canción que identifique tu causa.

Latinoamérica de Calle 13.


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