Pascuala Ilabaca: “Mi motor es llamar a las personas a ocupar y demandar los espacios públicos”

La cantautora porteña analiza el contenido de su nuevo disco “El Mito de la Pérgola” y la influencia cultural de su itinerancia por el mundo, aplaude las movilizaciones feministas, anunciando un EP dedicado a esas temáticas, y señala su confianza con el Frente Amplio y la Alcaldía Ciudadana en Valparaíso. Además relata la figura de cooperativismo que adoptó con su banda Fauna. Todo ello y más en entrevista exclusiva con #CausasyBeats.  

Extracto entrevista audiovisual / (c) Causas y Beats

Por Ricardo Bustamante y Marcela Correa.

Nacida en Gerona, España, Pascuala Ilabaca Argandoña es hija de artistas y su vida la ha llevado a residir también en La India como en México, experiencias que la llevaron a abordar en su música ritmos de variadas latitudes en sus composiciones, lideradas por su característica voz y acordeón, y que la tiene en vísperas del lanzamiento de su sexto disco, “El Mito de la Pérgola” (2018).

¿Cómo defines tu música? 

Mi música es un espacio de libertad para incorporar ritmos, sonidos, que necesitan ser cuidados. Siento que inscribirse en un género marca mucho, pero en general el circuito en el que me muevo es el “World Music”, en específico en el “World Beat”, que es una categoría en la cual el creador se inspira en las músicas del mundo para generarles difusión y una perpetuidad en el tiempo. El “World Beat” es el género que define mi música, solamente que en Chile no es tan reconocido. Gané los Independent Music Awards de Nueva York, con el premio a “Mejor Álbum del Año” 2016 en esa categoría.

Cuéntanos de las temáticas sociales presentes en tu último disco “El Mito de la Pérgola”.

El nombre lo construí pensando en este imaginario de que la pérgola es un espacio, una estructura que está en el centro de la plaza, no en la periferia. Está creada por el hombre, quien ideó este espacio bello y digno para que se encuentre el arte y la ciudadanía en el centro, en el centro del mundo. Entonces tomo este espacio como si lo rodeara un mito, que es que el pueblo y el arte pueden encontrarse, comunicarse, desarrollarse en el centro de la plaza. Mi motor es llamar a las personas a ocupar los espacios públicos para el arte, para la comunicación, la educación y demandar esos espacios también. Me gustaría creer en ese mito, en el que en el centro tiene que estar el arte aportando a las personas una riqueza que no es material.

Tú música tiene una marcada influencia latinoamericana y de sonidos de otras latitudes. ¿Cómo es la recepción que ha tenido en tus giras en el extranjero?

Cuando comencé a investigar los distintos ritmos que quería poner en el disco, también me centré en esto, en ritmos que nacieran en la calle, en un entorno de la vía pública. Por eso que el disco tiene chinchín, arpa, organillo. Y también, de otras latitudes como de México, de la India. Hay una de las canciones que surgieron a orillas del (río) Ganges, que tiene que ver con estos ritmos a las seis de la tarde para despedir al sol, que son comunitarios. Está inspirada, enmarcada en ese escenario, como esa pérgola, pero del lugar donde se crema a las personas, y narra la cremación de mi maestro de canto en la India, Pandith Pashupatinath Mishra, y cuenta cómo se evapora el alma de un maestro al desaparecer y se mete en el cuerpo de todos los presentes.

¿Y cómo se recibe? Siento que este disco, que voy a lanzar en Chile este 12 de octubre, pero ya hice la gira en Estados Unidos y en Europa, habían momentos muy emocionantes, como uno de los singles, “El baile del Kkoyaruna”, que tuvo un videoclip con la compañía comparsa La Gritona, que es la historia de una persona originaria que tiene que irse de su pueblo para trabajar como minero. Ese es el Kkoyaruna, que significa minero en quéchua. Era muy emocionante, por ejemplo, en Estados Unidos, que es un país que se construyó a través de la migración, todos tenían esa nostalgia de venir de un lugar del que no saben tanto, si es que llegaron a perderlo o de conservar ritos de su tradición y estar viviendo en otro lugar, entonces eso nos pasa en todo el mundo y es bonito cómo generar en esta canción una nostalgia colectiva de las culturas que dejaron.

Es un mensaje súper vigente, como en Chile, con la migración es importante que podamos respetar el origen de las otras personas para no generar un desarraigo, que es el mismo origen que quisieron conservar los exiliados políticos, que no es que hayan dejado a Chile atrás, sino que ellos son Chile desperdigado en el mundo. Yo me he sentido así como viajera, me doy cuenta de cosas de mi cultura que me hacen mal y trato de transformarlas para hacer evolucionar a mi entorno, y a mí misma, tanto así como hay otras de solidaridad y de afectividad que he tratado de conservar y promover.

Ahora que vengo de Estados Unidos con ese escáner cultural que hice allá, hay muy poco de estos rituales de saludo y de encuentro, con esta vida posmoderna, entonces ya el hecho para mí de ir saludando en la calle, mirando a los ojos y sonriendo a la gente, generaba momentos de impacto, de emoción en algunas personas, simplemente por saludarlo, por agradecer, por sonreírle, y eso a me parece muy fuerte, creo que es algo que aún conservamos en Chile y sí puede ser algo bonito para heredar al mundo. Me parece muy digno hacerlo, empoderarse y saber que somos una cultura de saludo, de comentar con alguna persona aunque no la conozcas. Entonces es bonito salir porque uno puede ir escaneando cuan similar al resto del mundo es la cultura originaria.

El disco tiene varias canciones que son temas universales, por ejemplo, “El baile del Kkoyaruna”, estaba en un encuentro internacional de folclores del mundo, y había población originaria de todas partes y yo les contaba cómo este desarraigo de esta persona quéchua y veía a muchas caras de “¡Esta es mi historia!”, lágrimas en los ojos escuchando la canción. Altiro nos transformábamos en esa minoría que resiste. La canción “De amigo tuve un demonio” también tuvo muy bonita llegada, porque en Estados Unidos hay mucha estereotipación al lado oscuro de la gente, entonces tienden a generar una máscara social y todo lo más íntimo es algo muy escondido, como los pecados originales, capitales, que en otras culturas han sabido manejar mejor.

Cuéntanos del componente místico y reflexivo sobre los pueblos originarios de Chile y otras regiones presentes en tus composiciones.

Tuve la suerte de poder nacer en una familia de artistas que ya estaban interesados en el legado de los pueblos originarios, entonces desde chica me tocó mucho viajar. Desde que tenía 5 o 6 años empezamos a ir a La Tirana, todos los años, íbamos por tres semanas, un mes y nos instalábamos en un camping. Yo podía caminar en los campamentos, viendo como llegaban los gitanos que andaban vendiendo cosas, la gente que era parte de las comparsas, de cuerpo de bailes, sus disfraces, sus verdaderos rostros, e ir entendiendo la perspectiva de los distintos rituales que aportan los pueblos originarios.

No se puede mantener un modelo de un súper Dios, sino que también hay que tener estos exorcismos liberadores, por eso que Latinoamérica vive tanto el carnaval y la cultura cristiana los ha reprimido demasiado. Esta imagen de los diablos, y desde chica poder verla y entender al demonio como algo bonito y bondadoso y que le hace un contrapeso al arcángel que va caminando. Poder entender esta dualidad de una manera, que es más compleja, pero también que es más orgánica con la naturaleza del hombre, es un aporte tremendo de los pueblos originarios que no podemos dejar atrás.

Lo otro es el contacto de los pueblos originarios con la naturaleza, es algo que es una sabiduría que tenemos que seguir buscando ahí, porque al vivir en las ciudades vamos perdiendo ese contacto. En el disco hay una canción “Herencia de hielo” que cuenta la historia de nosotros como pueblo chileno que hemos ido olvidando a la memoria y somos como un hielo que nació en la punta de la montaña y cuando llegó al mar se deshizo, no tiene memoria de haber sido montaña, ese es el hielo derretido, pero tiene frío y sabe que es frío, y no sabe por qué. Hay una frase que describe muy bien esto: “Bajando de la montaña recibimos tanto viento que se nos borró la cara y llegó el desprendimiento, con los recuerdos perdidos y la memoria olvidada, intentamos prender fuego con pura leña mojada”. Muchas veces al relacionarnos con la naturaleza estamos intentando prender fuego con leña mojada.

¿Tienes agendadas próximas presentaciones en Chile o el exterior para promocionar tu reciente disco?

Esta es la primera vez que vamos a poder lanzar el disco en Santiago y después partir una gira. Lo bueno es que en Chile se ha ido mejorando la estructura cultural, entonces ahora hay teatros que son dignos para recibir un espectáculo que está bien equipado, como un show de lanzamiento. Partimos el 12 de octubre en el Teatro Oriente en Santiago, y después el 23 en Puerto Natales. El 13, 14, 15, 16 y 17 de octubre son los shows en los teatros de Chillán, Curicó, Temuco, Concepción y Valdivia, y vamos a hacer después algunas presentaciones para generar descentralización cultural en nuestra región, como en Villa Alemana y Quillota.

El lanzamiento en Valparaíso va a ser un concierto ciudadano y lo estamos dejando para cuando haya más calorcito, porque la idea es que ese concierto sea gratuito y en la vía pública, entonces eso requiere más preparación y hay unas sorpresas que estamos armando.

Y termina todo con la “Cumbre del Rock” 2019, que es el primer festival en el mundo que asume la paridad y este año van 50% mujer y 50% hombres, me escogieron como una de las embajadoras de esta nueva etapa. Estoy muy contenta junto con Francisca Valenzuela, Javiera Parra, Amanitas, María Mariel, Anita Tijoux. Entonces estamos preparando con mucho tiempo el festival y va a tener muchas cosas como aporte en cuanto a la equidad de género.

¿Cómo afectan tus composiciones la realidad social y política que vive el país?

Afectan de todas maneras, porque en el fondo el artista no es una persona aislada de la sociedad. Me pasaba mucho en un momento cuando me preguntaba “¿vas a apoyar o no el movimiento estudiantil?”, y yo decía “¿cuántos años crees que tengo?, yo soy estudiante”. Que yo sea cantautora no significa que no sea estudiante, que no sea peatón, que no soy hija, hermana, madre, compañera. Es súper importante sacar al cantautor de esa imagen que de repente se le exige, por una parte, más responsabilidad social, y te distancia de una humanidad que al final es la que la tú vives en el cotidiano. Entonces obviamente que me afecta y por eso, por ejemplo, siento que el disco actual surgió de averiguar cuáles son las músicas que han nacido en las pérgolas; los instrumentos que han nacido en la calle; los ritmos nacidos en un contexto de colectivo en la calle.

“El EP feminista va a desestigmatizar géneros musicales, como la cumbia, el bolero o ranchera que tienen contenido violento y posesivo contra la mujer (…) Por eso va a tener la ranchera antiposesiva, la cumbia antiviolenta”.

Siempre los discos son como canastitos, no me gusta que sean temáticos, entonces esta investigación rítmica y de instrumentos quedó en el Mito de la Pérgola y hay un montón de otras canciones que son feministas que van a quedar en un EP que voy a lanzar en unos meses más. Ese EP tiene que ver con desestigmatizar también géneros musicales, porque siento que hay muchos géneros, como la cumbia, que tiene un fuerte contenido violento hacia la mujer en sus letras, o el bolero, el tango, la ranchera tiene carga posesiva, porque en el fondo el amor y el desamor en el sentido de pertenencia de tu pareja es algo tremendo que hemos heredado desde una cosa cristiana por respetar la familia y un montón de cosas. No podemos ser los músicos los que sigamos perpetuando ese tipo de relaciones. Siempre debato esto con mis colegas porque muchas veces nosotras tratamos de construir relaciones que no sean posesivas, pero igual sigues cantando “si tú te vas me muero o me corto las venas”, entonces al final hay una responsabilidad como mujer hacia las generaciones del futuro. Este EP tiene que ver con eso, con puras “anti”, la ranchera antiposesiva, la cumbia antiviolenta, va a salir en un tiempo más.

¿Qué te parecen las masivas movilizaciones feministas y sus demandas en Chile?

En Chile es bonito cómo se construyó el movimiento de los estudiantes, primero los pingüinos, que fue todo un germen que logró generar un movimiento social; se logra organizar y genere permanencia, que ahora está en el Congreso haciendo presencia, y en todo el Frente Amplio que siguió. Me gusta mucho ver cómo el feminismo va a ser efectivamente un movimiento social que queda, perdura, logra penetrar en las leyes de un país y del mundo.

“Que podamos sacar una ley de aborto, no hay por dónde seguir resistiéndose, son temas que teníamos demasiado atrasados para que no estallara esta ola feminista, que era necesaria”.

Tenemos problemas muy importantes en Chile como el femicidio, por ejemplo, como siempre iba a España me daba cuenta que era el país con más femicidios en Europa, entonces, pensaba, ¿esto será algo cultural heredado o será de nuestra Colonia? ¿Qué es lo que pasa? Le preguntaba a muchas mujeres feministas españolas y ellas llegaban a la conclusión de que la época del destape español, el femicidio había empezado a brotar como una plaga y tenía que ver justamente con que cuando se oficializa la imagen de la mujer empoderada y a la vez sigue viéndose como objeto de consumo, es una contradicción como una bomba atómica en el cerebro de un hombre que es pareja y que va a darle libertad o a consumir y a poseer esa misma persona. Entonces si en España esta ola de femicidio surgió a raíz del destape, siento que en Chile también estamos viviendo como una etapa de destape en el sentido de aceptar la diversidad sexual y el empoderamiento de la mujer. Nos está pasando lo mismo finalmente, por eso es súper importante aprender de los procesos de otros países. Entonces, el femicidio o también el hecho de que podamos sacar nuestra Ley de aborto, no hay por dónde seguir resistiéndose, son temas que teníamos demasiado atrasados para que no estallara esta ola de feminismo, que era necesaria.

Fuiste una especie de productora de eventos durante las Primarias Ciudadanas en Valparaíso, desde donde emergió la candidatura a alcalde de Jorge Sharp. ¿Ves en el Frente Amplio, coalición a la que pertenece Sharp, u otras fuerzas políticas y sociales la capacidad de cambiarle la cara a la política y ser una alternativa al neoliberalismo?

Siento que el hecho que hace al Frente Amplio diferente de otros movimientos políticos que surgieron después de la dictadura, es que justamente nace en este momento, que por una parte hay más respeto por la diversidad, la que es muy importante para crear cualquier cosa. En los años 90 todavía veníamos con esta política de todos tener que demostrarnos como un bloque que va a pensar siempre lo mismo y eso no es humano. Entonces, lo de las fricciones y que la prensa intenta mostrar como las debilidades del Frente Amplio, es cuando muestra diversidad y todas las personas que estamos confiadas de que podemos crear un país con otras condiciones de bienestar para la ciudadanía, entendemos que no es un conflicto, no es un punto débil, sino que es la base de los que somos.

Yo confío en el Frente Amplio, en su mirada (…) Lo mismo en Valparaíso, uno puede confiar en Sharp, pero él no puede funcionar solo y hay una maquinaria tremenda que está contra las iniciativas que generan cambio”.

Estoy súper comprometida con el trabajo del Frente Amplio. Cuando cambiaron al ministro de Cultura, me llamaron de un medio para preguntarme qué opinaba, pero la verdad es que cualquier ministro que nombren que no sea del Frente Amplio en mí realmente no va a generar un alivio o confianza verdadera, tengo ese compromiso como interiorizado. Yo confió en el Frente Amplio, en su mirada, aunque una cosa es confiar y la otra es sentirse responsable, lo mismo que pasa en Valparaíso, uno puede confiar en Sharp, pero él no puede funcionar solo, hay una maquinaria tremenda que también siempre están contra las iniciativas que generan un cambio. Entonces, no podemos nunca bajar esa guardia. Podemos estar con la Alcaldía Ciudadana o fuera, pero avanzando hacia el mismo lugar.

¿Qué políticas falta impulsar a nivel gubernamental para promover la creación artística y musical?

En Chile hay un problema respecto a que hay muchos factores importantes para el bienestar de la ciudadanía que están contemplados como minoritarios. Por ejemplo, la salud mental, tenemos altos índices de depresión, pero figura en las estadísticas que somos el país más feliz de Sudamérica. Esa falta de preocupación en la cultura, por la crisis ambiental, por la real integración de las capacidades diferentes.

En mi caso, me importa mucho visibilizar el aporte de la cultura, en Chile hace un par de años se venden más entradas a conciertos que al estadio (fútbol), por ejemplo. Esos datos son importantes, el PIB de la cultura es más alto que el de la pesca y se sigue invisibilizando el aporte de la cultura en la economía chilena. Entonces hay un cambio cultural que hay que hacer, y uno por parte de los artistas, hay que asumir el mea culpa, que tiene que ver con la poca formalización de nuestros grupos de trabajo, como trabajadores de las artes.

Personalmente inicié un proceso de cooperativismo con mi banda, y tiene que ver con eso, formalizarnos y a figurar como trabajadores para el Estado, eso es una responsabilidad, porque pasa que a una parte artística de la sociedad no le gusta el Estado, el sistema de las AFP, se margina, pero esa marginalidad solamente ha generado debilidad para nuestro sector, no contamos en las estadísticas, nos ha dejado expuestos y desvalidos en seguridad social.

Y la pregunta sello de “Causas y Beats”: Escoge un disco o canción que identifique tu causa.

Simplemente invitar. Hago listas en Spotify, tengo un canal, hago playlists en los que voy mostrando la música que voy escuchando, que es importante de reivindicar, como por ejemplo, estuve haciendo un homenaje a Yma Sumac, que es una diva peruana de los años 50. Tengo una lista que se llama “Los bellos fantasmas de América Latina” y ahí voy poniendo canciones de artistas latinoamericanos medios desconocidos, pero que está bonito escucharlos. Hay otra, “Planeta África” de cantautoras africanas jóvenes actuales, que están reivindicando a la mujer y defendiendo los derechos humanos en África, pero desde Nueva York, Londres, son mujeres modernas con propuestas escénicas y musicales fantásticas, como Jojo Abot, Fatoumata Diawara, que las invito a descubrir.


Nota del Editor: La banda Fauna la componen: Juan Núñez (guitarra), Christian Chino Chiang (bajo), Jaime Frez (batería) y Miguel Razzouk (clarinete y saxo).

Sitios amigos: