Max Zegers: “La obra no es tan importante, sí lo es la consecuencia de una vida real”

‘Causas y Beats’ cubrió la presentación del cantautor chileno y su banda en la localidad de Villa Alegre, en el marco de la gira “Pueblos”, que promociona su segundo disco -del mismo nombre- y que realizan gratuitamente en pequeños poblados de las regiones de O’Higgins y el Maule, con el fin de reactivar los teatros municipales, articular redes y descentralizar la cultura. Todo, vía financiamiento colectivo.

Por Ricardo Bustamante Pizarro.

(c) Marcos Zegers

Max Zegers abandonó hace varios años sus labores en producción y composición para publicidad, cine y teatro, dejando la capital con su familia para emigrar al pueblo de Requínoa, en la Región de O’Higgins, y dedicarse por completo a su carrera como cantautor, la que lo vio debutar con el disco “Día Uno” (2013), y que actualmente lo tiene promocionando su segunda placa “Pueblos” (2018). Pero nada de ello tendría sentido sin el previo viaje de 18 meses, en casa rodante, que realizó con su pareja y dos hijos por múltiples pueblos de Latinoamérica.

Y es que desde mediados de agosto el autor del hit “Panamericana” y su banda han tocado en los teatros municipales de Pichidegua, Lolol, Nancagua, Requínoa, Chépica y Villa Alegre, culminando la gira con shows en Linares, San Javier y San Vicente de Tagua Tagua entre el 6 y 8 de septiembre.

La campaña de ‘crowdfunding’ lleva un 50% del total de los costos de la gira. A la cual se puede seguir aportando. 

Cuéntanos sobre el espíritu de tu disco “Pueblos” y en qué consistió tu gira en las regiones de O’Higgins y el Maule para promocionarlo.

El disco es la recopilación de la experiencia vivida en los pueblos de Latinoamérica. Musicalmente tiene mucha de esa influencia, de viajar, cantar y recopilar ritmos latinoamericanos. Hay una síntesis de distintos estilos, se trabajó con instrumentos latinoamericanos y universales, como el piano o modernos como la guitarra, pero que se mezclan sin problemas con el charango, el cuatro, baterías del rock con percusiones latinas. El disco finalmente es el resumen de un viaje por toda Latinoamérica en casa rodante por dos años.

Al volver de esta viaje me fui a vivir a un pueblo, Requínoa, y para salir a mostrarlo me di cuenta que el teatro local era maravilloso pero con escasa actividad, y observé la misma situación en otros pueblos cercanos. Entonces esto fue derivando en que hiciéramos esta gira, que se llama Pueblos, por estas regiones. 

¿Por qué estas dos regiones?

Por cercanía y similitud de realidades. Lo que hacemos con este proyecto es de largo plazo, va más allá de nosotros como banda. La idea es visibilizar los teatros, articular una red entre artistas, municipalidades, ministerios, empresarios, pues buscamos activar los teatros, que tengan temporadas de conciertos.

Es muy importante señalar que esta es una gira que está financiada a partir de fondos colectivos -crowdfunding- por un lado postulamos a un proyecto de circulación nacional, que nos paga la movilización, y todo el resto lo hacemos con fondos colectivos. Además los conciertos son gratis, aquí no hay plata de empresas ni de municipalidades. Esto es un máximo esfuerzo.

Al dar esta gira hemos sentido más inquietud en la gente de la que uno espera. Partí con un sueño, una idea y al avanzar me doy cuenta que hay cosas que son diferentes. Por ejemplo, lo que veía más delicado era la generación de la audiencia, que la gente no va. Sin embargo, al estar en los pueblos, el ir casa por casa invitando y el ver todos estos teatros llenos, nos damos cuenta que hay mucha más demanda de la que uno cree. Es una forma de descentralización cultural, pues el centralismo también está en las capitales regionales.

¿Cuál es el objetivo de realizar un documental para esta gira?

Porque necesitamos contarle esta historia a más personas y que se sepa que hay teatros y pueblos maravillosos, mucha sed de cultura; gente que quiere que haya una itinerancia permanente, que desea sus teatros activos recibiendo a artistas de toda índole.

(c) Marcos Zegers

¿Tiene un enfoque particular?

El documental se centra en personajes de cada uno de los pueblos a los que vamos. Cada fin de semana se elije un pueblo y se filma la historia de una persona del lugar, que puede estar ligada a la música o a otro oficio, y se le sigue durante el día en que va ir al concierto. Y así mostrar cómo impacta un espectáculo en la vida de una persona.

“Mi música está hecha para la gente, no para el mercado”, dijiste recientemente a un medio de comunicación. ¿Es un desafío titánico el adoptar esto como un principio, de acuerdo cómo se mueve la industria de la música?

No, para nada. No es excluyente, pues la gente es el mercado. El mercado no es una cosa abstracta es el movimiento de la gente y su comportamiento en cualquier actividad económica.

El músico tiene un rol, si voy a componer una canción para bailar, estoy pensando en la gente, en su ritmo, en cómo van a bailar, lo mismo si necesito un tema con un momento de recogimiento, voy a pensar en esa gente. El artista pone énfasis, importancia y objetivo en su interlocutor.

¿Cuál es la inspiración que implica Latinoamérica para tu música? ¿Y por qué Latinoamérica?

Uno vive en un lugar donde se habla en un lenguaje, donde podemos comunicarnos, Latinoamérica es lo mismo. Viajas, entras a las casas, compartes costumbres, la música es muy hermana: la altiplánica, chilena, peruana, boliviana, es una nación, independiente de los países que le hayamos puesto encima después. Quizás si tuviera una vida mucho más larga trataría de hacer las músicas de todo el mundo, pero nuestra región es el mundo. Pero en este momento canto desde mi lugar, en mi idioma y con mezcla de instrumentos.

“No soy gran partidario de los estilos musicales, es algo que se da después de la música y en el último tiempo se ha exacerbado (…) muchas veces te aprisiona.”

Yo no soy gran partidario del tema de los estilos musicales, creo que es algo que se da después de la música, y en el último tiempo se ha exacerbado. Incluso he llegado a la conclusión que no puedo responder a la pregunta sobre qué estilo musical hacemos. Uno, porque no sé cuál hacemos, y dos, porque creo hay que comenzar a sacarla de nuestro imaginario. Los músicos hacen música. El hacer estilo muchas veces te aprisiona.

¿Cuál es tu posición respecto a la música como un instrumento o canal de concientización social respecto a deudas de nuestra sociedad? Como el centralismo, consumismo, etc.

Como cualquier persona, los músicos cumplimos roles en la sociedad. Roles que han tenido históricamente, de alabanza, de fiesta, de melancolía, etc. Entonces solamente con cumplir ese rol ya estamos cumpliendo con nuestro oficio, es un punto de partida. Eso significa que haces música para bautizos, funerales, bailes, porque eres músico y te conviertes en tal mucho antes de trabajar de músico. Ahí ya te das cuenta de lo que significa ser músico, vas a un lugar, una fiesta y te piden que toques. Es muy lindo cumplir tu rol.

(c) Marcos Zeguers

En esta sociedad en que vivimos, en que hay un abandono de la práctica espiritual, te diría que los segundos a bordo -dentro de los artistas- somos los músicos. Pues trabajamos con una materia que es muy especial, que es esto que suena, algo inmaterial. Pero sin embargo, la música hace llorar, bailar, sentir tantas cosas y en tan poco rato. Trabajamos con una materia muy poderosa en el cambio emocional. Entonces, imagina la potencia que eso tiene en los cambios sociales.

Los músicos tenemos una responsabilidad muy grande pues trabajamos con las emociones, con eso que está muy cerca de lo espiritual. La música es una revolución en sí misma cuando llega fuerte y cuando llega en masa se producen cambios súper importantes.

¿Tienes una postura sobre la realidad social y política que vive el país en la actualidad o en los últimos años?

Creo que es una época propositiva en que todas las puertas debieran estar abiertas, en que las grandes verdades ya no son tales, se han derribado instituciones, formas de hacer las cosas, de gobernar. Entonces es una oportunidad para proponer, una persona que tenga el impulso de proponer tiene que hacerlo, genera cambios, hay tierra fértil, así lo veo en la educación, en la música. Esta misma gira que estamos haciendo.

Todo es organizarse con la gente, con los que tienes al lado. En los pueblos las escalas son humanas y puedes organizarte. Es lo mismo que unir estos teatros de 200 personas, son muy chicos para hacer espectáculos, pero son muchos en todos los pueblos. Ese es el tipo de unión política y de cambios en que creo.

“Los gobiernos pos-dictadura me parecen todos similares (…) gobernados por la economía y las empresas. No hay recursos para cultura, no se valora lo intangible. Cosa que hay que cambiar.”

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¿Independiente de quién esté en el gobierno?

Mira, vivo en el campo, no tengo televisión hace mucho tiempo, no sé, los gobiernos que he visto después de la dictadura me parecen todos similares. Veo que son países gobernados por la economía, por las empresas, hoy la cultura no vale nada, lo vemos en las municipalidades, no hay recursos, no se valora lo intangible. Cosa que hay que cambiar, pero sin echarle la culpa a nadie, así están las cosas y vamos cambiando.

¿Qué líder social, político o artístico-cultural te inspira? ¿Y por qué?

Quién me ha inspirado todo este tiempo y en este disco es la Gabriela Mistral. He leído mucho su poesía en los últimos años, pero cuando llegué a su prosa, sus relatos, a su vida, discursos, me voló la cabeza. Me di cuenta que en ella la obra es una consecuencia de su vida, de su accionar, de su tiempo, mucho más dedicado a la pedagogía en su día a día, a la intelectualidad, a su rol en la sociedad.

Ella me está inspirando y me ha enseñado que la obra no es tan importante, sino que es la consecuencia de una vida real, de un acto, un relato. Lo otro es pura imaginación y tiene el riesgo de perderse en la estética, que es rica, exquisita: pintura, colores, pero si no hay carne, si no hay algo verdadero. Estamos en un mundo sobrepasado por la estética, desgraciadamente.

Y la pregunta sello de ‘Causas y Beats’: Escoge un disco o canción que identifique tu causa. Puede ser una canción propia.

De las mías que hablan de la causa, te diría que está en “Miedo”, en “Frontera”. De afuera, todo lo latinoamericano, me encanta lo que hace Natalia Lafourcade, Rubén Blades, Vicentico.

Nota del Editor: La banda de Max Zegers está conformada por Matías Astudillo en guitarra eléctrica, Danilo Donoso en batería, Nelson Vera en bajo y contrabajo, Boris Muñoz en charango, cuatro y trompe, Raúl Céspedes en guitarra acústica y charango, y Max Zegers en voz, teclado y sintetizadores.


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