Francisca Millán, abogada feminista: “Es urgente una reforma al Poder Judicial pues agrede, revictimiza y normaliza la violencia de género”

Fundadora del estudio jurídico que es denunciante en el caso de la web Nido.org, y parte de la Asociación de Abogadas Feministas (Abofem), la abogada subraya que la violencia de género es un problema social “que debe ser abordado como tal”, y para ello “la educación no sexista y el fin de la precarización de la vida de las mujeres es la única solución”.

Por Ricardo Bustamante Pizarro.

Francisca Millán Zapata (32) es abogada, especialista en derechos humanos y género, tesista del magíster en Estudios de Género e Intervención Sicosocial de la Universidad Central, integrante fundadora del estudio jurídico AML y de la Asociación de Magistradas Chilenas (Machi), entidad que congrega a abogadas y funcionarias del Poder Judicial, y además es parte de Abofem y de la Red de Defensoras de Mujeres, alianza entre Abofem y Corporación Humanas. Aquí la entrevista con #CausasyBeats.

¿Cómo surge la idea de crear este estudio jurídico AML? ¿Emergen con el influjo de la última ola feminista en Chile?

AML surge como una reflexión de tres abogadas feministas que somos parte del movimiento social, que observamos una tremenda falencia que existe actualmente en la tramitación en el sistema judicial y en los operadores jurídicos respecto a las materias en relación a la violencia de género.

Todas nosotras hemos sido parte del movimiento feminista hace mucho tiempo y también algo desencantadas de nuestra profesión, porque efectivamente su ejercicio es muy androcéntrico y eso hace muy difícil incidir en la aplicación del derecho desde otra perspectiva. Sin embargo -como lo señalas en tu pregunta- al calor del movimiento feminista, decidimos hacer ese activo militante desde el ejercicio de la profesión, reencantarnos y ponerlo al servicio de las demandas del movimiento social y ocupar un espacio, hoy poco disputado, que es ofrecer una defensa feminista.

Generalmente el mundo del derecho es bastante conservador, entonces es muy difícil encontrar espacios formales que se reivindiquen a sí mismos como feministas, por eso nosotras hemos decidido decirlo con todas sus letras, que somos abogadas feministas, conscientes de la crisis del sistema judicial, que creemos en la necesidad de que las mujeres denuncien, pero por sobre todo en que el sistema sea capaz de dar respuestas a ellas y que en ningún caso se vuelva un nuevo espacio de agresión y re-victimización hacia las mujeres. Por lo tanto, si bien creemos en la necesidad de empujar cambios sociales, culturales y legales a mediano y largo plazo, también creemos que hay disputas que dar hoy. Porque efectivamente nos están matando, acosando, violando y, y si bien la solución a largo plazo es estructural, hoy hay mujeres que están siendo víctimas y que necesitan ser defendidas en el sistema judicial.

¿Reciben todo tipo de causas donde estén involucradas mujeres?

Recibimos todo tipo de causas donde se encuentren en riesgo derechos de las mujeres, en caso que estos se vieran vulnerados y se requiera litigar con perspectiva feminista y llevar al sistema judicial la necesidad de entender el fenómeno de la violencia y de que los operadores jurídicos respondan a los estándares internacionales respecto a los derechos de las mujeres.

Cuéntanos de las acciones que tomaron contra los controladores de la web Nido.org y los pasos venideros judicialmente.

Como estudio jurídico respondemos a un llamado de alianza que nos hace la Asociación de Abogadas Feministas (Abofem) en el marco del estallido público de la situación de Nido, ellas deciden hacer una denuncia y nos piden hacer una alianza para llevar adelante el proceso de querellas o denuncias individuales.

Desde AML dispusimos de un mail, que se hizo de conocimiento público, para que las mujeres víctimas de esta plataforma se contactaran con nosotras y nos presentaran sus casos. Hasta el cierre de la recepción de denuncias, recibimos alrededor de 400, todas ellas configurando distintos tipos de delitos, pornografía infantil, amenazas de secuestro, de violación, de homicidio y también la distribución de imágenes con connotación sexual sin consentimiento de las víctimas, cuestión que lamentablemente hasta el día de hoy no es un delito, sin embargo, sí el asociarse con este fin configura por sí solo el delito de asociación ilícita, en virtud del cual Abofem ha hecho su denuncia. Actualmente nos encontramos estandarizando la información de las víctimas que nos han hecho llegar sus testimonios y también disponiéndonos a apoyarlas en el proceso de denuncia ante el Ministerio Público.

El machismo y la naturalización de la violencia en todas sus formas hacia la mujer sabemos que opera no solo a nivel social, sino que a nivel institucional y público en Chile y el mundo. En base a ello, ¿cómo diagnostican esta realidad en el Poder Judicial chileno y en qué nivel lo sitúan respecto al resto de los organismos públicos?

El Poder Judicial chileno, como toda institución, es absolutamente machista y replica en su interior todos los estereotipos de género existentes. No creo que sea un espacio especialmente machista respecto a todos los otros organismos públicos o la sociedad, pero en este caso se vuelve especialmente delicado porque es el espacio llamado a hacer justicia, y como tal, debe responder a un estándar distinto. Las personas que llegan a necesitar del sistema jurídico son las víctimas de la violencia de género, es decir, las mujeres que se han visto expuestas a ser vulneradas y que concurren al sistema judicial para buscar una reparación a sus derechos.

“Es especialmente grave que el sistema judicial no se haya saneado aún de este machismo y que replique las formas en cómo funcionan los modos de agresión hacia las mujeres”.

Por eso es especialmente grave que el sistema judicial no se haya saneado de este machismo aún y que replique las formas en cómo funcionan los modos de agresión hacia las mujeres. Porque hoy lejos de constituir un espacio que hace justicia, constituye un espacio que agrede, revictimiza y mantiene en la normalización y la impunidad la violencia de género, por eso se hace urgente una reforma al sistema judicial, de formación, respecto a sus operadores judiciales, no solamente en relación a los jueces, sino que también de otros operadores judiciales, como Carabineros. Que hoy es el organismo que recibe las denuncias y la falta de preparación para esto se vuelve en un lugar que desinhibe la denuncia, que revictimiza a las víctimas. La capacitación que Carabineros debe tener para recoger denuncias, perseguir estos delitos y hacer cumplir las medidas cautelares es esencial, y mientras no tengamos un organismo que sea capaz de concebir la violencia de género como un problema de relevancia social, como una conducta que incluso reviste carácter de delito, no vamos a tener ninguna posibilidad de que el sistema judicial haga eco de la necesidad de todas las personas de esta sociedad, de la cual el 50% son mujeres y que no encuentran respuestas en el sistema que está pensado para todos y todas.

¿Qué casos crees que simbolizan de mejor forma la implementación de la llamada “justicia patriarcal” en los tribunales chilenos?

Existen varios casos emblemáticos, sin embargo esta se replica todos los días en los tribunales chilenos. Tenemos, por ejemplo, casos como el de Nabila Rifo, en el cual se cuestiona cuál ha sido su conducta sexual para increpar su calidad de víctima, o que se termina sentenciando que no hubo intencionalidad homicida porque se le dejó agonizando, sin considerar que las dinámicas de la violencia de género son especialmente cruentas y muchas veces las torturas son simbólicas en cuanto a los mensajes que se le quiere dar a las víctimas.

Tenemos causas a nivel internacional, como la de “La Manada”, en que se cuestiona a la mujer víctima respecto a cómo ella interactúa en el mundo posterior a ser agredida, en que se señala que “sigue yendo a bares”, entonces hay exigencias respecto a que tiene que ser una víctima sufriente, llorona, que no puede sobreponerse o empoderarse de su proceso. También se cuestiona la fuerza que las mujeres interponen o no en delitos sexuales, si es que ella o no opone resistencia en un video, etc.

Y así muchas causas que se reproducen diariamente en las cuales la forma en que se entiende la fuerza, el consentimiento, la conducta que debe tener o no una víctima es una visión absolutamente patriarcal, androcéntrica, que no tiene en consideración la diversidad de las mujeres, de las conductas y de las violencias. ¿Qué se entiende por fuerza? ¿Es necesario ponerle una pistola en el pecho a una mujer para que se considere amenaza? Eso habla de cómo se reproducen los estereotipos y los roles de género que están súper inculcados en la sociedad, se reproducen también cómo se rinden pruebas, en qué premisas se utilizan para juzgar a las mujeres y cómo se termina dictando sentencia.

A nivel social y cultural, ¿cuáles crees son los cambios y políticas públicas a implementar para frenar el machismo enraizado y todos los tipos de violencia hacia las mujeres?

En primer lugar, educación no sexista y en segundo, entender que mientras se siga reproduciendo a nivel social y de políticas públicas la precarización de la vida de las mujeres, nunca van a poder salir del círculo de la violencia. La que en todas sus dimensiones es una relación de poder, y mientras las mujeres sigamos siendo restringidas al tipo de trabajo que podemos acceder, al rol que nos da la sociedad, a la exclusividad de labores de cuidado, no existe ninguna forma de romper el círculo de la violencia porque siempre estamos dependiendo de otros para poder vivir. Y la imposibilidad de adquirir autonomía es la de salir del círculo de violencia y hoy las mujeres están o dependiendo de la pareja, o del Estado, o del sistema judicial o de los beneficios públicos, y mientras no podamos reivindicarnos de forma autónoma; los niños y las niñas no sean educados de forma no sexista, entonces la violencia se va seguir reproduciendo.

“No sirven de nada las políticas públicas, como la campaña de gobierno ‘No lo dejes pasar’, que llama a las mujeres a denunciar violencia de género, lo que hace es llevar a la esfera individual un problema que es social. No sirve de nada pedirles a las mujeres que rompan círculos de violencia denunciando, si hoy el Estado no tiene para esas mujeres respuestas reales y eficientes”.

Porque hoy el principal problema de la violencia de género es que no está detectada como tal para toda la sociedad y eso se va visualizar solo en la medida que hagamos procesos de reflexión colectiva en torno a su existencia. No sirven de nada las políticas públicas, como la actual que tiene el gobierno y el Ministerio de la Mujer, en relación al llamado a denunciar, la campaña “No lo dejes pasar”, que llama a las mujeres a denunciar violencia de género, lo que hace es llevar a la esfera individual un problema que es social. No sirve de nada pedirles a las mujeres que rompan círculos de violencia denunciando, si hoy el Estado no tiene para esas mujeres respuestas reales y eficientes. Hoy las medidas cautelares no sirven, las casas de acogida no dan abasto, los centros de las mujeres no son suficientes, el carabinero no le toma el peso suficiente a una mujer que denuncia. Si estamos pidiendo a una mujer que denuncie en esta realidad, ella simplemente se ve expuesta a un sistema que la aisla y la revictimiza. La violencia de género es un problema social y colectivo y debe ser abordado como tal, y para eso educación no sexista y fin de la precarización de la vida es la única solución.

Las miembros de AML son parte de la Asociación de Abogadas Feministas, Abofem, ¿cómo funciona aquella membresía y cómo trabajan en conjunto?

Son parte de Abofem todas las mujeres egresadas de derecho o abogadas que se identifican con el feminismo, y en el fondo es un espacio de activismo que se divide por comisiones de trabajo, hay de asesoría legislativa, de formación, de derechos de la comunidad LGTBI, de educación, de penal. Cada miembra que le interesa se hace parte de la comisión y se va haciendo trabajo social, político, de articulación con otras organizaciones y también siendo parte del movimiento social.

¿Qué líder social, político o artístico te inspira? ¿Y por qué?

Julieta Kirkwood, tremenda mujer, referente para el feminismo chileno, que lo que hace es correr la reflexión en torno a las necesidades emancipatorias e involucrar a la mujer en el discurso político. Ella reivindica mucho es eslogan de “lo personal es político”, porque mientras no exista cuestionamiento al rol de la mujer y las dinámicas de poder a las cuales son sometidas y la precarización en razón de su género, no hay forma hacer movimiento emancipatorio. Julieta despierta esta discusión al interior de un partido político que se dice de izquierda y ha funcionado de forma patriarcal históricamente, como todos los partidos, que es el Partido Socialista, ella hace frente y levanta la bandera del feminismo como una posibilidad de ampliación democrática.

Y la pregunta sello de “Causas y Beats”: Escoge un disco o canción que identifique tu causa.

Me gusta reivindicar las artistas chilenas, sobre todo las que se atreven a hacer lo mismo que nosotras queremos hacer con el estudio jurídico, pero en la música. En ese sentido, Denise Rosenthal y la forma en que ella ha intentado llevar la idea feminista a los espacios de la música. Ella tiene en su banda a mayoría de mujeres, se niega las disputas que se hacen de la mujer en el mundo de la farándula, nunca ha estado a dispuesta a caer en las disputas de ego e imagen. Por eso su canción “Lucha en equilibrio” me gusta muchísimo porque lo que hace es reivindicar esa posibilidad de que las mujeres dejemos de estar sometidas a esas lógicas estereotipadas de lo que se entiende por ser mujer y a las dinámicas de poder. Siempre hablo de sus canciones y de cómo todos los espacios son espacios en lucha, la música, el arte, son espacios para reivindicar lo mismo que intentamos hacer en nuestros propios espacios.

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